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"¿Por qué los filósofos no gobiernan?" Entrevista con el Dr. Mario Díaz

Foto del escritor: Filoletras UATx
Filoletras UATx
hace 1 día
3 min de lectura

Jenni XICOHTENCATL | Filoletras

27 de octubre




La filosofía no siempre comienza con una certeza; a veces nace de una pregunta que acompaña toda una vida. Para el Dr. Mario Díaz Domínguez, actual director de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), nivel 1, y docente de la Licenciatura en Filosofía, el pensamiento no es solamente una actividad académica, sino una forma de vivir.


A los 17 años se encontró ante una disyuntiva: estudiar literatura o filosofía. Aunque todavía no comprendía del todo ambas disciplinas, algo lo acercaba al pensamiento filosófico. “Yo siempre he dicho: no es que yo haya elegido a la filosofía, sino que quiero pensar que ella me eligió a mí”, recuerda. Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por el estudio de la filosofía griega, particularmente de Platón, cuyos diálogos considera faros y brújulas tanto en el ámbito intelectual como en el existencial. A esta influencia se sumaron Hans-Georg Gadamer y Hegel, pensadores que han orientado sus investigaciones y su manera de comprender la relación entre el pensamiento y la vida.


Después de cursar estudios de posgrado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, regresó a la UATx, donde había cursado la licenciatura, para compartir sus conocimientos en las aulas. Desde entonces, ha asumido el compromiso de ofrecer a sus estudiantes una formación sólida, convencido de que enseñar también implica prepararse, investigar y continuar aprendiendo.


Sin embargo, su preocupación por la filosofía va más allá de la docencia. Ante el escasos interés de los jóvenes por estudiar esta disciplina, considera necesario que los propios profesores realicen una autocrítica y busquen nuevas formas de acercarla a las nuevas generaciones. A su juicio, también es necesario cuestionar una sociedad que mide el conocimiento por su utilidad inmediata.


En ese contexto, la inteligencia artificial representa tanto una herramienta como un desafío. Aunque reconoce que puede facilitar la búsqueda de información, advierte sobre el riesgo de dejar de leer, escribir y pensar por cuenta propia. “Si nosotros tenemos educado el pensamiento, podemos tener una mejor relación con la IA. Pero si nosotros no tenemos cultivado el pensamiento, seremos nosotros el instrumento de la IA”, señala.


Su reflexión sobre la importancia del pensamiento adquiere un significado particular cuando se traslada al ejercicio del poder. ¿Por qué se dice que los filósofos deberían dedicarse a pensar y no a gobernar? Para responder, vuelve a Platón y a su propuesta del filósofo gobernante, expuesta en La República.


Desde su interpretación, el filósofo es quien puede conocerse a sí mismo, reconocer sus contradicciones y evitar que sus decisiones respondan únicamente a intereses personales. La sabiduría, la prudencia, la valentía y la templanza son cualidades que permiten gobernarse antes de asumir la responsabilidad de dirigir a otros.


No obstante, la filosofía no garantiza que quien llega al poder actúe correctamente. El propio Platón experimentó las dificultades de llevar sus ideales a la práctica en Siracusa. De esa experiencia surge una pregunta que el Dr. Mario considera fundamental: “¿El ser humano controla el poder o el poder controla al ser humano?”.


Esta reflexión, también se relaciona con su decisión de asumir la dirección de la Facultad. Recuerda que uno de sus maestros le hizo notar que, en ocasiones, las personas critican a las autoridades, pero cuando tienen la oportunidad de asumir una responsabilidad prefieren mantenerse al margen. Aquella reflexión lo motivó a considerar que el pensamiento filosófico también puede ponerse en práctica desde un cargo directivo.


Aunque reconoce que la gestión implica reorganizar el tiempo dedicado a la investigación y al estudio, considera que dirigir representa una oportunidad para contribuir al crecimiento de la comunidad universitaria. “La dirección es un lugar de oportunidad”, afirma, consciente de que asumirla significa aceptar riesgos y afrontar decisiones complejas.


Así, su experiencia cuestiona la idea de que pensar y gobernar sean actividades incompatibles. Para él, la filosofía no elimina los errores ni convierte a los gobernantes en personas infalibles, pero puede ayudarles a reconocer sus límites, reflexionar sobre sus decisiones y corregir el rumbo cuando sea necesario.


Antes de concluir, el Dr. Mario invita a los estudiantes y lectores de Filoletras a recuperar las razones que los llevaron a elegir sus estudios y a no permitir que la cotidianidad apague sus inquietudes. “Que se abracen al pensamiento, que se abracen a lo originario, que se abracen a esa raíz que alguna vez detonó en ustedes en la elección de estudio que decidieron”, expresa.


Quizá la cuestión no sea por qué los filósofos no gobiernan, sino cómo pueden llevar el pensamiento a los espacios donde se toman decisiones. Para el Dr. Mario, asumir la dirección de una facultad no significa abandonar la filosofía, sino afrontar el desafío de ejercerla en la práctica. Al final, mantiene una convicción que atraviesa su trayectoria: “Pensar siempre será la mejor ruta para que dialoguemos y para que como humanidad podamos ir en mejora”.

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