La muerte como experiencia humana, tema central del conversatorio inaugural del XXXVIII Festival “La Muerte Tiene Permiso”
Oliver MELGAR
29 de octubre de 2026
El martes 27 de octubre, como actividad inaugural del XXXVIII Festival “La Muerte Tiene Permiso”, en memoria de Elena Garro, se llevó a cabo el conversatorio “La muerte como experiencia humana”. El encuentro reunió a especialistas de distintas disciplinas, quienes abordaron el fenómeno de la muerte desde perspectivas antropológicas, históricas, filosóficas y literarias. Entre los participantes estuvieron los doctores Javier Rodríguez Sánchez, Óscar Montiel Torres y Juan Ubaldo Estrada Ramos, así como las doctoras Luz Mariel Flores y Micaela Morales López.
El diálogo se desarrolló en torno a la pregunta: «¿Qué significa la muerte para el ser humano y de qué manera influye en nuestra forma de vivir?». A partir de ella, se reflexionó sobre las formas en que el arte y la cultura interpretan y ritualizan la muerte, así como sobre la manera en que la literatura construye narrativas para comprender esta experiencia. Durante su intervención, el Dr. Juan Ubaldo Estrada Ramos señaló que la inevitabilidad de la muerte es fundamental para entender su influencia en la vida humana, pues la conciencia de su llegada puede convertirse en un motor para vivir, aprovechar el tiempo y valorar la existencia.
Por su parte, la Dra. Luz Mariel Flores propuso repensar la concepción de la muerte, al señalar que no todas las personas mueren en las mismas condiciones. Explicó que este acontecimiento también está atravesado por factores sociales y económicos: no enfrenta las mismas circunstancias un obrero que desempeña un trabajo de alto riesgo que un empresario que llega a la vejez y recibe atención hospitalaria, un servicio al que no todos pueden acceder con la misma facilidad. Asimismo, concluyó su intervención con una reflexión sobre la temporalidad de la existencia: desde el momento en que nacemos, comenzamos también nuestro camino hacia la muerte. Finalmente, la Dra. Micaela Morales López recuperó diversos dichos populares, como «El muerto al pozo y el vivo al gozo», para mostrar cómo, mediante estas expresiones, la sociedad construye formas cotidianas de afrontar y asimilar la inevitabilidad de la muerte.
De esta manera, el conversatorio permitió reconocer que la muerte no es únicamente un acontecimiento biológico, sino también una experiencia atravesada por la cultura, la historia, las condiciones sociales y las formas en que cada persona comprende su existencia. Las distintas perspectivas enriquecieron el diálogo y abrieron un espacio para reflexionar sobre la relación entre la muerte y la vida, dando inicio a las actividades del festival con una invitación a pensar, desde el conocimiento y la sensibilidad, uno de los temas fundamentales de la experiencia humana.




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