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“Entré un dos de septiembre de 1987”: Olimpia Guevara comparte su mirada al pasado, presente y futuro de la Licenciatura en LyLH

Foto del escritor: Filoletras UATx
Filoletras UATx
1 sept
3 min de lectura

Actualizado: 2 sept

Álvaro BALBUENA y Magnolia OREA | Filoletras

01 de septiembre de 2026


Con motivo del cuadragésimo aniversario de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, la Mtra. María Andrea Olimpia Guevara Hernández compartió parte de sus experiencias como profesora fundadora de la carrera, así como una reflexión sobre lo que ha aportado nuestra licenciatura a la vida académica y cultural de Tlaxcala y su visión de cómo se podría enseñar la lengua y la literatura en los próximos diez años. 


Partiendo de los inicios de la licenciatura, la maestra Olimpia planteó su inserción en la plantilla académica más como una treta del destino a una decisión deliberada. “Entré un dos de septiembre (mismo día de nuestro aniversario, acota la maestra) de 1987, llegué por azares del destino, yo no tenía pensado regresar en ese momento a Tlaxcala y menos a trabajar en una licenciatura”.


Abrazando la idea del destino en su llegada a la carrera, la maestra recordó a quien era coordinador de la licenciatura en ese momento: el maestro Joel Dávila Gutiérrez,  quien la invitó a formar parte de la plantilla docente, y con el cual, creó una conexión al ser paisanos de Apizaco.


“Ya se había ido a Puebla (el maestro Joel) cuando yo tenía más conciencia, pero cuando regresé a Tlaxcala, me dijeron que les urgía un profesor para la licenciatura, que ya había empezado el semestre, y que no acompletaban quien diera todas las materias”.


En vísperas de su contratación, la profesora reconoció la incertidumbre que sentía ante la posibilidad de ingresar a la docencia, sobre todo con su carrera aún por concluir y su inminente reunión con el director: 


“El día de mi reunión estaba medio agripada”, recuerda, “entonces dije -pues no me baño-, y llegué así, de ahí, el dicho de, ‘qué suerte tienen los que no se bañan’; yo todavía muy tímida asistí, pero sabiendo que iba a decir que no, pues tenía trabajo en Puebla. Joel me llevó con el director, quien muy extrovertido, me echó una de flores, entonces, cuando terminé la entrevista, yo ya estaba contratada”.


Asimismo, la maestra, quien fue la primera mujer en coordinar la carrera, reconoció el recorrido de la licenciatura a lo largo de cuatro décadas y destacó las estrategias que el cuerpo docente impulsó para la creación de un perfil que permitiera la inserción profesional de los literatos en el ámbito laboral tlaxcalteca, partiendo de los primeros encuentros académicos.


“Los que atendíamos, los que llevábamos y gestionábamos muchas cosas, éramos el director y yo que era la coordinadora. Entonces así empezó el “Encuentro de Investigadores del Cuento Mexicano”, que fue evolucionando hasta llegar ahora a lo que es el Congreso. Y ya, como la licenciatura también se fue metiendo en los campos formativos de lingüística, comunicación y de docencia, también el congreso tuvo que asumir que no era nada más de literatura”.


Para 1993, la licenciatura ya acumulaba al menos tres generaciones de egresados bajo un plan que, sobre el papel, se sostenía totalmente en la literatura hispanoamericana. No obstante, en la práctica, la maestra Olimpia, junto con profesores como el maestro Joel Dávila y el maestro Alfredo Pavón, buscó implementar campos formativos alternativos.


“Desde la primera generación de egresados, se vio que los literatos podían tener un papel decisivo en la vida cultural, académica y periodística de Tlaxcala”, afirmó.


A partir de ahí, diversos egresados fueron formando parte del periodismo tlaxcalteca, algunos incluso fundando sus propios medios, otros incursionaron en el ámbito educativo, dando clases, con un perfil profesional en conocimientos de lingüística y teorías del aprendizaje, e incluso se iniciaron en la gestión cultural, pues la llegada del Festival “La muerte tiene permiso” fue la oportunidad de los alumnos para poder llevar a cabo la organización de un evento cultural desde cero.


Finalmente, y a manera de reflexión, la maestra Olimpia planteó su idea de cómo será la forma de enseñar literatura de cara a los próximos diez años. Si bien, reconoce que las humanidades han enfrentado una menor matrícula, augura que los avances tecnológicos aportarán atractivo  al área mediante herramientas como lecturas en soportes electrónicos y modalidades híbridas o en línea. A pesar de ello, advierte que es necesario adaptar la planeación  con una proyección no sólo nacional, sino internacional, pues la agenda mundial es la que dicta las necesidades de profesionalización. 


En lo que respecta a la lengua, advierte que su estudio y  divulgación debe abordarse desde una perspectiva más lúdica, prueba de ello son los creadores de contenido de plataformas como Facebook o Instagram que la maestra Olimpia reconoce como parte fundamental ahora de la enseñanza de la lingüística. 


Sin embargo, pese a los inminentes cambios en el área, concluyó que la enseñanza de las humanidades conservará su esencia tradicional: “aunque en el fondo, va a seguir siendo como ha sido desde los griegos, a través del profesor, quien comparte conocimientos, va guiando y, de la mano del libro impreso”.

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